Creo que aquí empezó mi afición por hornear panes.Por circunstancias de la vida estos recuerdos quedaron en un rincón de mi memoria adormecidos, que no olvidados, hasta hace unos meses.
Gracias a una larga convalecencia y a las nuevas tecnologías ,he vuelto a descubrir aquel olor a pan recién sacado del horno de leña y el crujido de la corteza al apretarlo entre las manos.
| Un viejo horno de leña |
El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos y da igual cuanto pase si al final los recuperamos.
ResponderEliminardeliciosa afición!:)
Se ve por tu comentario,que eres una persona culta
ResponderEliminarGracias Laura
Un saludo.
Siempre hay un motivo por el cual los recuerdos vuelven con más fuerza a la mente. Enhorabuena por
ResponderEliminarhaberlo hecho realidad
!Me encanta el pan¡ y es un placer para los sentidos comer el que tu haces.
ResponderEliminarHemos compartido mesa, disfrutando de tu compañía y la de tu familia, y volviendo a saborear el "pan de pueblo" que tan buenos recuerdos me trae de mi niñez, recuerdos inolvidables junto a mi abuela.
Pero lo más importante es que alrededor del pan se ha fraguado una gran amistad, espero perdure en el tiempo, como el buen pan.
Gracias por vuestra amistad.
Oscar, Pol y Yolanda
Hola Anonimo:La verdad es que tu comentario me enorgullece y me anima a seguir con esta afición tan noble y sencilla pero a la vez profunda.Espero estar a la altura que mereceis.
ResponderEliminarGracias y abrazos.